Los Camelleros de Australia

A medianos siglo diecinueve se pusieron en marcha varias expediciones hacia el interior australiano. Los colonos europeos no tenían la preparación física o estratégica para abrirse en el gran interior desconocido y aparte del apoyo que curiosamente recibieron por parte de algunos australianos indígenas, se ayudaron de personal “cualificado”. Hacía falta gente que conociera las condiciones rudas de vida del desierto y que estas habituada a transportar grandes cantidades de material con la ayuda de animales. Fue así como los primeros camellers llegaron a la cuesta sur-australiana al 1838. Inicialmente eran afganos y más adelante llegaron personas del Paquistàn y del Imperio Otomano. Todo ellos representaron un punto clave en la historia de la colonización europea del continente australiano.

En aquella época se trabajaba en la construcción de la línea de tren y de telégrafo que unía Adelaida con Darwin; en la construcción de la valla a la frontera entre la Australia Meridional y el estado de Queensland; en la línea de tren que unía Adelaida y Puerto Augusta con Kalgoorlie – población en plena efervescencia de la fiebre de oro australiana –, y en la valla de conejos al oeste de Australia. Los camellers fueron también vitales para salir adelante la industria de la lana y las minas.

Niños aborígenes y afganos con una mujer aborigen y una mujer europea. Marree 1910

A Marree, al norte de los Flinders Ranges, había una concentración tanto alta de afganos que se conocía como Little Asia. Aquella población aconteció el centro por el transporte que marchaba con regularidad hacia las rutas de Birdsville, Oodnadatta y Strzlecki, hacia Broken Hill, el Territorio norteño y las llanuras del oeste australiano.

No obstante el trabajazo que aquella gente hizo para los europeos, no se los trató con la deferencia merecida y, igualmente como los habitantes originarios del continente, allá donde los afganos y compañía se establecían, lo hacían en una parte aislada del pueblo. Como consecuencia muchas poblaciones estaban constituidas de tres partes: una para los europeos, otra para los afganos y una tercera para el aborígenes. Sus áreas se conocían como Afghan o Ghan town. Si bien había contacto entre los dos grupos marginados, no había casi ninguno con los europeos, los privilegiados de la historia.

Camellers preparándose por la marcha. Wilcannia. Principios s.xx

El caso es que como hoy en día, la llegada en masa de una comunidad crea desconfianza entre la población local, sobre todo si son personas con costumbres y una religión diferente y desconocida. Por ejemplo que la población local eran los europeos (puesto que los aborígenes en la mayoría de los casos no eran considerados como personas). No deseaban la presencia de los camellers. Mientras los necesitaron los toleraban pero tanto buen punto estos siguieron llegando a las costas australianas con afán de negocio, las opiniones entre la población local se endureció y los recién llegados sufrieron a menudo un recibimiento muy hostil.

Muchos camellers eran solteros y los que eran casados, habían dejado sus mujeres en su país de origen y un golpe en Australia se juntaron e incluso casar con mujeres aborígenes. Es así como actualmente mucha gente aborigen de la Australia meridional tiene ascendencia afgana o de los orígenes del otros camellers y muchos de ellos tienen los ojos azules o verdes característicos de los pueblos caucásicos.

Hacia principios del siglo veinte, los camellers ya habían hecho buena parte del trabajo por la cual se los tenía que menester y la población local europea los trataba con tanta hostilidad que muchos de estos volvieron a su país y la fuerte inmigración por parte de estos pueblos cesó.

Hoy en día se encuentran muchos vestigios del paso de los camellers por Australia: las palmeras de dàtils a Alice Springs, los cementerios de Broken Hill, Marree, Coolgardie, etc, las mezquitas… En todo el país se celebran carreras de camellos y en muchos lugares del interior se puede hacer rutas con camellos o turbarlos paciendo a su aire en libertad. El tren que une Adelaida con Darwin trae como nombre el Ghan en honor a la gente que dedicó tantos años en la construcción de la línea ferroviaria porque el tren pudiera circular.

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